Info sobre tromboembolismos en mujeres y anticonceptivos

Seguro que habéis alucinado con el título… Hoy escribimos un post que nos ha costado …

Seguro que habéis alucinado con el título…
Hoy escribimos un post que nos ha costado decidirnos si publicarlo o no, primero porque es muy personal y segundo porque no tiene nada que ver con nuestro trabajo, pero después de reflexionar y pensarlo muy bien, creemos que es nuestra “obligación” contar nuestra experiencia para que os sirva a los demás y podáis tomar decisiones al respecto.
El tema en cuestión es el peligro de tomar anticonceptivos con hormonas (píldora, parches, anillo,…). Si bien es cierto que los ginecólogos (y todos los médicos en general con los que hemos hablado) saben el peligro real que existe, por alguna razón (que desconocemos) siguen recetándolos de forma “muy alegre” a nuestro parecer.

¿Y cuál es ese peligro? Os preguntaréis, pues el de sufrir una embolia o tromboembolismo, como prefiráis llamarlo. ¿Y qué es una embolia? Una embolia es lo que se produce cuando se forma un coágulo de sangre  en una parte de nuestro cuerpo (normalmente en las piernas) y después “viaja” a otra parte del mismo. ¿Dónde está el peligro? Pues que normalmente estos coágulos pueden acabar atascando las arterias de nuestro cuerpo impidiendo que se produzca correctamente el riego sanguíneo y produciendo infartos (muerte de un tejido por falta de riego). Dependiendo de dónde quede el coágulo o coágulos atascados (que va en función del tamaño que tengan), podremos sufrir una embolia o infarto pulmonar, cerebral o del corazón. ¿Entendéis ahora la gravedad del asunto?

Esquema explicativo del “viaje” del coágulo.

 

El problema está en que estos anticonceptivos aumentan la coagulación de la sangre, hecho que por si mismo no resulta peligroso (así que no alarmarse en exceso), pero si de forma particular tenemos algún tipo de factor adicional que favorece la coagulación, convierte nuestro cuerpo en una auténtica bomba de relojería. Si además fumáis, como era mi caso, no os quiero ni contar el riesgo que hay.
Tanto mi hermana como yo, hemos sufrido una embolia (siempre decimos que afortunadamente sólo somos dos porque si no la tercera hermana estaría temblando jejejeje), cada una de forma diferente, pero las dos con el mismo origen. Tomábamos anticonceptivos y además tenemos el factor VIII de la sangre elevado (que es un factor coagulante de nuestro cuerpo).
Mi hermana tenía puesto el anillo desde hacía muy poco tiempo, unos tres meses, si no recuerdo mal. De repente un día empezó a ser consciente de que le costaba respirar cuando llevaba un rato andando. Esa sensación se fue agravando y se le sumó un dolor torácico y también de espalda que cada vez era más agudo. Llegó a un punto que a veces cuando iba andando tenía que pararse porque notaba que le faltaba el aire, sentía taquicardias y el dolor de espalda cada vez era más intenso. Quedaos bien con estos síntomas, porque esto es lo más parecido a un infarto en una mujer. Si si, leéis bien, los síntomas de los que siempre hemos oído hablar de un infarto son los de un hombre. En una mujer los síntomas son bien distintos, con el handicap que lo pueden confundir con un ataque de ansiedad. De hecho, la primera vez que mi hermana fue a urgencias, le diagnosticaron un ataque de ansiedad, le inyectaron valium y a casa.

No seré yo quien critique el proceder de los médicos, ya que hablando con muchos de ellos, un infarto de mujer es de las cosas más difíciles de detectar a priori.

Elena intentó seguir haciendo vida normal, seguía yendo a trabajar, pero los dolores no remitían y se hacían cada vez más intensos, casi sin dejarle dormir las últimas noches.
Un día, su cuerpo debió pensar, “está visto que ésta no se da por aludida, así que vamos a darle un toque de atención”, así que se desmayó 5 veces en 24 horas (en mi familia es que somos muy burros), le llevaron a urgencias, pero no supieron que tenía y cuando salía de allí volvió a perder el conocimiento, así que ya directamente se la llevaron a un hospital.
Pruebas por allí, pruebas por allá y nadie daba con el problema, hasta que una doctora vió un color amarillento en los ojos de mi hermana que la alertó, además de un fuerte dolor torácico. Elena tenía 3 coágulos ni más ni menos, dos obstruían los pulmones, de ahí que le costara respirar y el dolor de espalda y otro le obstruyó el ventrículo derecho, produciendo múltiples infartos.
Urgentemente la trasladaron a otro hospital adecuado donde pudieran “romper” los “marditos” coágulos. Fue un tratamiento de choque muy peligroso, porque podía sufrir una hemorragia interna por cualquier lado, pero es que no había más opción que aquello y cuando mi hermana entró en la UCI le quedaba ya muy poco tiempo. Mira que ya ha pasado más de un año desde aquello y todavía me emociono al recordar lo mal que lo pasamos toda la familia y amigos.

Como sabéis, afortunadamente todo salió bien y hoy Elena da por saco como lo hacía antes o más.

 

No sabes como me alegro y todo lo que agradezco que fueras tan fuerte…
muuuuuuaaaaaac
Ojalá todo hubiera acabado aquí, peeeeero, la menda lerenda (como diría mi madre) tiene la misma sangre…, es decir, propensa a la coagulación (pero ojo, que el mío no era un valor tan alto) y que al sumarle la píldora que estaba tomando (desde hacía ya años), el sobrepeso y el tabaco tic tac tic tac
Pensaréis, ¿y por qué no te hicieron las pruebas de trombofilia nada más saber lo de tu hermana? Pues porque todas estas cosas llevan un protocolo, y al estar mi hermana en ese momento tomando sintrom, la analítica no se podía hacer hasta después de 6 meses (lo del sintrom es otro cantar del que ya os hablaremos en otro momento) y a mi me dio el infarto justo 5 meses después, por lo que por esas fechas no sabíamos aún lo de el factor coagulante de nuestra sangre (también es mala suerte eh)
Mis síntomas fueron parecidos, cada vez me costaba más respirar, no os quiero contar cuando subía unas escaleras, y la espalda me dolía una barbaridad, pero yo se lo achacaba al tabaco y a la mala postura de estar siempre delante del ordenador. Un día me empezó a doler el pecho y fui al médico, le conté el antecedente de mi hermana y dijo que no me preocupase (al parecer lo de la embolia pulmonar le pasa a muchas chicas que toman la píldora O_o), así que no me preocupé…, hasta que después de 3 días bastante fastidiada con la espalda, aquello empezó a dolerme de forma mucho más aguda, parecía como si tuviese la madre de todos los flatos, no podía tumbarme, tampoco sentarme, sólo se me pasaba caminado, así que aquella noche no dormí, pero al día siguiente el dolor era insoportable, lo más horrible que he soportado en toda mi vida, y me llevaron al hospital. A diferencia de mi hermana, yo “sólo” tenía un coágulo y se quedó atascado en el pulmón derecho provocando un infarto pulmonar, o trombomebolismo pulmonar, en el que perdí el 80% de la capacidad del mismo (que poco a poco voy recuperando, cual lagartija, así que no “preocuparse”), pero es que además tuve un derrame pleural, que causa unos dolores horribles, de los que doy fe, nos os digo más que me tuve que tirar una semana a morfina y cuando me la quitaron fue horrible soportarlos “a pelo” durante meses. De hecho, aún hoy me sigue doliendo y es algo que ya tengo asumido (a la fuerza), y al igual que mi hermana tengo que tomar sintrom para evitar otra posible embolia ya que sería demasiado peligroso repetir de este plato.
Con estos testimonios no queremos dar pena ni mucho menos (faltaría más, eso lo último), ademá,s de esta situación surgieron las Rites y con ellas las ganas de tirar para adelante con fuerza. Nos encontramos estupendamente, con las cosillas que te dejan las secuelas y la medicación de “abuelitos”…, pero bien al fin y al cabo.
¿Por qué os contamos esto? Porque creemos absolutamente necesario que todas las mujeres que toman anticonceptivos deberían saber las contraindicaciones de éstos. A mi me han quedado secuelas muy molestas, pero mi hermana estuvo a puntito de no contarlo, y no estoy exagerando. Tanto mi neumólogo como el de mi hermana, nos han contado que hay muchísimas chicas a las que les ha pasado algo parecido, pero que también hay varias que se han quedado en el camino, de ahí la importancia del asunto.
Los ginecólogos deberían estar obligados a informarnos de forma clara, así que desde aquí os animamos a que les exijáis un análisis de trombofilia o estudio de coagulación de la sangre, para que en función de eso sepáis los riesgos reales que corréis.
No queremos sentenciar nada en absoluto, a mí la píldora me vino como caída del cielo para controlar mis reglas y que dejaran de dolerme las malditas. Incluso no lo voy a negar, como anticonceptivo me parece estupendo, siempre y cuando no sea perjudicial o incompatible con nuestro cuerpo. Simplemente os queremos dar información y ya con ella cada una que haga lo que quiera.
No me quiero extender más porque bastante largo y “pesado” está siendo ya este post (aunque en realidad no os he contado ni la  mitad). Sufrir una embolia es un auténtico “coñazo” por lo que supone la recuperación tanto física, como psíquica. Yo hablaré por mi, y puedo decir que a mi me cambió la vida, me costó aceptar los cambios tan drásticos que sufrí, lo del sintrom poco a poco lo voy aceptando, aun hay veces que me cuesta cuando me quiero tomar un gin tonic y ¡¡¡no puedo!!! (comentario totalmente frívolo), pero vamos, que todos los problemas sean esos.
Sufrir un infarto no es ninguna tontería, por eso hemos creído que era importante transmitiros nuestra experiencia, tanto de los síntomas como del origen, para que lo conozcáis y en la medida en que podáis, evitar que os ocurra a vosotras o a gente de vuestro entorno.

Recordad, anticonceptivos sí, pero de forma segura, pedid a vuestro ginecólogo un estudio de trombofilia. Da igual que no tengáis antecedentes en la familia, mi hermana fue nuestro antecedente, con eso os lo digo todo, antes no había habido ningún problema.

Elena y María

 

¡¡Aquí seguimos dando guerra!!

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8 Comentarios en “Info sobre tromboembolismos en mujeres y anticonceptivos

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